jueves, mayo 31, 2001

Ayer me emborraché. Vaya si me emborraché. Hacía tiempo que no me cogía una turca tan gorda, más cebada que un inflado mastodonte. No es mi costumbre emborracharme los días laborables, pero ayer la visita de un hermano lejano me forzó en cierta manera a hacerlo. lo peor es que yo trabajaba hoy, él no. No me acosté tarde, porque comenzamos a beber con alegre ímpetu a las seis de la tarde, y a las dos ya estaba roncando (y esto lo sé porque me informó mi madre, ya que yo no recuerdo la hora a la que me acosté). Pero sucedió algo desagradable. Tan grande fue mi borrachera, que en un momento dado me recuerdo con la cabeza metida en una fuente. No sería raro que yo estuviera allí, tratando de refrescarme, a no ser porque la fuente está a más de diez minutos de cualquier bar, y, además, está en un camino que no conduce a ninguna parte. Tampoco sería del todo inquietante el que yo hubiera hecho eso, a no ser porque se acercó una mujer a interesarse por mi estado: "¿Qué te pasa? ¿Estás bien?", me preguntó. Y yo le dije que no me pasaba nada, que estaba cojonudo, que sólo velaba mi cuerpo presente. Esa anécdota carecería de importancia si no fuera porque esta mañana, cuando estaba trabajando, esa mujer ha ido al banco, y, al verme, me ha preguntado con una maliciosa sonrisa si estaba bien. Me preocupa esto porque poco a poco los clientes de la sucursal y mis propios compañeros de trabajo van descubriendo la clase de degenerado que soy, lo que nunca es agradable, y no ayuda nada, sino que al contrario poco a poco todos te miran por encima del hombro.

martes, mayo 29, 2001

Nota higiénica: Aunque me pesa confesarlo, he lavado mi coche. El hedor que se desprendía de su interior, debido al asqueroso calor del verano, hacía que fuera casi imposible respirar en su interior, incluso para mí. Y, además, por fuera, tenía por lo menos cuarenta cagadas de pájaros, la mayor parte de las cuales estaban sobre los parabrisas, lo que merbaba bastante mi visión. Me duele haberlo lavado.

Puta: No me había dado cuenta hasta ahora. Pero es verdad. Una puta acude al lugar donde trabajo., Acompaña a sus clientes, para que éstos saquen dinero para pagarle a ella. En general casi todos sus clientes son viejos, de sesenta años o más, y supongo que ella se limitará a hacerle un limpiado de sable con la boca, si es que se le levanta la picha a los viejos, cosa que dudo. Casi todos sus clientes son viejos, y ella tendrá una treintena de años, y no es fea. Es bajita, pero tiene una cara bonita, y un cuerpo bastante apetecible. Yo me la follaría, sin dudarlo. La verdad es que me parece loable la tarea de la señorita (la sobrina, como muchos viejos la llaman). Tiene mérito ponerse con los viejos para complacer sus más bajos instintos, antes de que los gusanos se los coman.
Esto me trae un recuerdo.Cuando una vez, hace udos o tres años, un viejo me ofreíó quinientas pesetas por hacerle una mamada. Como me negué, a cambio me dijo que a él no le ihubiera importado hacerme una mamada gratis, a lo cual también me negué: era un viejo arrugado que me parecía repulsivo.

lunes, mayo 28, 2001

Es raro el día que no me sienta, de alguna forma, por cualquier estúpida razón, intranquilo, desasosegado, con una sensación de cierto malestar inevitable. Cualquier cosa me importuna, a cualquier cosa le doy importancia, a pesar de que no creo que nada tenga realmente importancia. Me gustaría no tener pasado, o, o que es lo mismo, no tener memoria. Sólo así creo que dejarían de inquietarme las triviales circunstancias que conforman mi entorno, mi realidad cotidiana.

domingo, mayo 27, 2001

Las estrellas brillan en el horizonte, lejanas, remotas, serenas. No se burlan de mí precisamente, sino que me recuerdan la fatalidad de todo. Quién eres tú, muchacho, para hablar de la Tierra, quién eres para hacer volar las cosas en pedazos. Nosotras llevamos aquí millones y billones de años.
Cito a Whitman porque lo necesito. No me gusta especialmente la poesía, pero a veces la necesito, la necesito para consolarme, para saber que no soy el único, que otros han sentido, como siento yo, han tenido un alma, como tengo yo.
Aprovecho por último para recorarme que tengo que hablar del Maradona, persona que ocupa un amplio lugar en mis recuerdos. La gente suele decir que se podría escribir un libro con sus vidas, y probablemente tengan razón. Pero, si esto es cierto, del Maradona no habría que escribir un libro, habría qeu escribir una extensa biblioteca para dar una idea de él. Y tengo que dar una idea de él. Por lo que puede que abra aquí, en mi diario, una especie de sección que me sirva para ello.
Son cerca de las once de la noche y tengo sueño. M;e acostaré pronto para levantarme temprano mañana, para seguir un ritual, una rutina, que, adem´ñas de parecerme inútil, me asquea....
Las estrellas brillan esta noche y brillarán mañana, y no importa que yo sufra o me alegre, como tampoco importa que todos sufran o se alegren.

sábado, mayo 26, 2001

Mi madre me da asco. Mi padre también. Pero mi padre es solo un extraño con quien convivo, que últimamente (sobre todo después de la discusión de la que hablé) me deja en paz, le soy indiferente. Mi madre no. Ella está "enamorada" de mí, y por eso me asquea tanto. Es un asco que va más allá de la pura y mera repulsión física. Me da asco incluso lo que toca con sus arrugadas manos. Me da asco que me sonría y se acerqué a mí y haga intentos de tocarme (y son intentos porque yo los evito), de acariciarme, como ella dice. Mi mira con ojos de gata en celo, y eso me da unas naúseas insoportables.
La gente llama caricias inocentes a lo que en realidad no son más que impulsos sexuales. No acarician a sus hijos inocentemente, como mezquina e hipócritamente dicen, sino que lo hacen movidos por su lívido. Yo no acaricio a nadie (salvo a mi picha a mi pene, que es también una pena). No me gusta que me acaricien personas que detesto. Y por eso no acaricio a nadie. Porque no quiero molestar de ese modo a nadie.

miércoles, mayo 23, 2001

Es primavera y mientras escribo esto me estoy tirando unos cuantos pedos. Me gusta peerme. Creo que me voy a tener que poner a dieta, pues la úlcera duodenal que tengo está empezando a darme la lata. El médico me dijo que era un 'principio de úlcera', nada grave, pero sí que bastante molesto, y que se repite invariablemente en privamera y en otoño.
No me gusta la primavera. A mí me importan tres cojones que las flores florezcan o que los pajarillos revoloteen por todas partes, y se caguen donde le plazca (generalmente encima de mi coche). Es primavera y la gente sale a la calle, las inundan y desbordan, felices y contentos de pasear sus estúpidos cuerpos por el mundo, de pasear sus groteascas cabezas por las calles.

martes, mayo 22, 2001

Solamente una nota:
Estoy cansado de estar muerto.

lunes, mayo 21, 2001

Hoy me siento desasosegado, como me siento casi siempre. Me siento desasosegado porque no me gusto, porque no me g7usta mi vida, porque tengo pocas y remotas esperanzas de que mi situación mejore.
Ayer quizás me pasé con mi amigo, que en el fondo, aunque un poco tonto, no es del todo mala persona.
Esta mañana he ido a trabajar con resaca, y el día se me ha hecho duro y largo, como mi pene cuando tengo una erección, lo que es frecuente. Sobre todo ahora, en esta época veraniega. hoy mismo, mientras trabajaba como un cabrón, con dolor de cabeza y malestar estomacal, tuve una erección con una coqueta y pizpireta clienta.
Está oscureciendon y me siento mal. Todavía tengo resaca, mi alma está compungida por el dolor de unas circunstancias que me desagradan, de una persona que no me gusta (yo) y de una vida que no he pedido y no me gusta.

domingo, mayo 20, 2001

Ayer noche, esta misma madrugada, dejé a un amigo en el cementerio. Respiraba, pero está muerto, ha estado muerto toda su vida, y seguirá muerto hasta que se lo coman los gusanos. El estaba borracho. Yo estaba borracho. Pero me tocó los cojones porque camino de casa se empeñó en que le dejara el coche porque,s egún él, yo estaba muy borracho para conducir (él estaba tan borracho como yo, sino más). Me negué a dejarle al volante y el forcejeó un poco conmigo, y estuvo a punto de hacerme chocar, porque se figuró que yo iba a chocar con los coches de su lado. Entonces me cabreé y le dije, cuando pasábamos ya por la puerta de su casa, que lo iba a dejar en el cementerio, que era el lugar que le correspondía. Y lo llevé al cementerio, y, una vez allí, le dije al muy bellota (todo el mundo lo conoce por Bellota, es su mote, porque se parece, es clavado, a una bellota) que se abjara, que lo iba a dejar al volante. Y el muy bellota se bajó tan campante, creyéndome, y alegre porque lo iba a dejar en el volante. Una vez estuvo fuera del vehículo, le eché el seguro al coche y me fui de allí, dejándole en su casa, con todos los muertos. Me alegro de haberlo hecho. Puede que est´ñe muy cabreado, pero se lo ganó, por Bellota.
El tipo éste tiene treinta y cuatro años, y todavía es virgen, y se morirá siéndolo: Es un Bellota.

sábado, mayo 19, 2001

Dentro de una hora he quedado con un amigo para 'tomar un café'. Conociendo como conozco a este amigo, conociéndome como me conozco, ese 'café' serán muchas, muchísimas copas. Preveo que no pararé hasta buen entrada la madrugada, cuando ya tenga una colosal borrachera.
Mientras tanto, mi trabajo se resiente. Ahora estoy trabajando algo más en mi novela, unas seis o siete horas por semana, pero sigo creyendo que debería trabajar más, que en vez de emborracharme como voy a ahacer dentro de pcoo, debería sentarme delante del ordenador y trabajar, trabajar.
No puedo continuar así si quiero ver mi novela acabada algún día, no puedo dedicar mis horas de ocio a emborracharme como un cerdo para no conseguir nada, para no sacar nada en limpio. Pero lo hago, continuo por esta línea que tanto me frustra, que tanto me ofusca, me averguenza, me duele. Y lo más seguro es que no cambie, que continué haciéndolo. Es triste querer cosas, es triste tener deseos que requieren esfuerzos que no puedes, por pereza, por carácter, por circunstancias (aunque en el fonod sólo es por falta de cojones), realizar.

jueves, mayo 17, 2001

Como parece que se han solucionado algo los problemas, vamos con el asunto.
Hace un par de días un amigo mío me comunicó que lo habían echado a la calle. Llegó tarde de repartir las bebidas (trabajaba repartiendo bebidas) por acumulación de trabajo, y en el almacen el jefe lo esperaba para decirle que tenían que entregar un par de pedidos más. El se negó, y el jefe, para el que llevaba trabajando más de cuatro años, le dijo entonces que no volviera más por allí. Y no ha vuelto. Leí ese mismo día que existían 34.000 parados menos, aunque la verdad es que en realidad son 34.000 esclavos más. Me alegro por mi amigo porque ha dejado de ser un esclavo. Me entristezco porque pierde una fuente de ingresos. Aunque no estaba demasiado preocupado porque le tendrían que dar una buena indemnización por despido, y además tendría cerca de dos años de paro, un colchón que puede que evite su total derrumbamiento, un colchón que diferencia la esclavitud de los inmigrantes ilegales con la esclavitud de los nacionales. Al final siempre gana los mismos, los asquerosos potentados que desconocen por completo qué significa la palabra generosidad, qué significa ser humano.
Que les den por culo a todos esos cabrones, esos potentados mierdosos que dirigen el mundo explotando a sus semejantes, que un rayo los destripe y las ratas se alimenten con sus putrefactos interiores.

domingo, mayo 13, 2001

Como estoy teniendo múltiples dificultades con Blogger, que me impiden 'postear' como es debido, y que me han hecho perder varios 'post', he hecho algunos cambios para solucionar tales problemas. A partir de ahora, si quieren leer lo que he escrito anteriormente, deberán dirigirse a ESTE BLOG y aun así no garantizo del todo su lectura. He hecho lo que he podido, lo que no es mucho, y quizás en los próximos días pueda mejorarlo algo.
En cualquier caso, aquí va algo que escribí el otro día:


Poco que decir tengo, excepto que han cerrado esta semana mi bar predilecto, el bar del barrio, el lugar adonde acudía cuando no sabía adonde ir. Es como si me hubieran robado un pedazo de alma, y mi ánimo y mi situación no se normalizará hasta que no encuentre un bar que lo sustituya, y eso es algo que lo veo difícil. Tengo el bar de Ignacio, y también un par de bares y un pub donde soy bien conocido y bien recibido, pero me falta algo, mi bar de barrio.

Puedo también decir que ayer estuve en el pub del que acabo de hablar, y estuve conversando con un hombre que estaba alegre y se puso a contarme su vida. Tal y como lo digo. Rafael se puso a contarme su vida, y me contó lo que hizo en la mili, lo que es de sus hijos, los años en los que estuvo trabajando en hoteles, etc. También defendió su actual oficio sin que yo lo increpara o se lo recriminase (tal vez porque se sienta culpable) ni mucho menos, de hecho, comenzó a hablar conmigo de ese modo, defendiendo su oficio, y su oficio consiste en manatener, reparar, recaudar, comprar, vender, instalar máquinas tragaperras, con la que se llena los bolsillos de perras.

También digo que hoy no he ido al bar de Ignacio, como acostumbro. Echo en falta hoy también eso, el no haberme tomado la cerveza de turno allí,en el ambiente de ese bar, y la camarilla que se junta en él.
El sábado pasado me encontré allí a un primo mío, que en su día fue un yonqui y un chorizo, y que se ha tirado seis o siete años en la cárcel (ahora está rehabilitado, hace un par de años que dejó aquella dura e ingrata profesión de chusma, para adherirse al siempre grotesco gremio de los peones de obra). Me lo encontré allí e Ignacio se puso a recriminarle su pasado, y le estuvo diciendo que el trabajo es lo mejor del mundo y cosas similares. Yo me reí todo el tiempo, porque era para reírse, ver a Ignacio largando toda su perorata al pobre desgraciado de mi primo. Ignacio ha estado también una temporada en la cárcel, un par de años por lo menos, por haberle pegado una puñalada a un tío. Ignacio hizo muchas amistadeds allí, y por eso acuden a su bar muchos expresidiarios, entre ellos mi primo.
Me gusta el bar de Ignacio, me gusta la gente que va allí. Son humanos. Imbéciles, cabrones, pero humanos. Aunque por supuesto no lo son todos, también hay muchos que son normales, o medio normales. Como mi vecino, que hace unos sábados hizo un striptis en el local, a las una del medio día, y con una curda encima terrible. Lo paradójico del asunto es que el hombre está en el, valga la redundancia, proyecto hombre, ayudando a los drogádictos a rehabilitarse (drogádictos que van al bar en cuanto se cansan de los inútiles programas de rehabilitación).