martes, julio 31, 2001

Las únicas hembras a las que atraigo son las hembras de los mosquitos. Las encandilo, y se ceban conmigo, chupándome toda mi putrefacta sangre. Tengo picaduras por todas partes, y a buen seguro emane de mi cuerpo alguna fragancia que atrae a estos molestos e indestructibles bichejos.

Debería de estar escribiendo y trabajando en mi novela, pero me apetece más tontear en mi diario.

Los viejos me dejan alucinados. Van a cobrar su pensión, se levantan temprano, y a las ocho ya están esperando, formando una fila, luego se llevan todo el dinero, y un par de horas más tarde vuelven a la fila para ingresar parte de ese dinero. Yo es que primero, me dicen, lo cuento en casa, hago mis cálculos, mis previsiones, y después ingreso lo que no vaya a gastarme. Me los imagino esperando mes a mes a que llegue ese día, ansiosos, patra sacar su dinero, hacer sus cçálculos, y pasar un día entretenido, activo, últi, el único día que sienten que hacen algo d everdad. Me los imagino día a día, deámbulando de un lado para otro sin hacer nada, sin tener nada que hacer, y sin poder disfrutar, de bido a su decrepito, de los placeres de la carne. Y cuando pienso en ello me dan ganas de morirme, de matarme y de acabar con esta pesadilla de una vez por todas.

Me gustaría atraer a hembras apetecibles de mi misma especia, me gustaría que aquéllas a las que atreyera no fueran tan estúpidas como lo son la mayoría, pero eso es algo que sé que no va a suceder, que no sucederá en tanto en cuanto no me aleje de esta cloaca en la que vivo, de esta alcantarilla que es mi pueblo natal.

Todos somos iguales, pero algunos son más iguales que otros. eso es lo que decían los cerdos del señor George Orwell, y tenían razón, decían la Verdad, aunque la Verdad no exista.

Tengo ganas de beber, de emborracharme, y siento cierta euforia, tal vez debido a la época estival, que me hace desear ir a la calle. Pero en cuanto pienso que la calle está llena de gente, se me pasa todo.

Los literatos hablan de los olores, las fragancias que rodean nuestras vidas, y sobre todo de los aromas que nos marcaron en nuestra infancia. El propio Henry Miler, y en especial el pedante de Proust le dan una importancia decisiva, crucial en la vida de los seres humanos. Yo no sé nada de eso. No tengo el menor recuerdo de ninguna fragancia. Todos los hedores que me rodean o me han rodeado pasan por mi nariz y se esfuman para siempre, sin que ninguno de ellos quede atrapado en mi memoria, ni aun si lo intento.

lunes, julio 30, 2001

Acabo de dejar mi novela. he estado trabajndo un poco en ella. El proceso de creación es duro, tortuoso, lento. espero poder tener algo más omenos definitivo en dos o tres años. espero que, cuando viva solo, goce de mayor tranquilida y pueda dedicar, y dedique mayor tiempo a trabajar en ella. Debo de tener paciencia y ser crítico. tengo aún mucho que enmendar, que pulir y lijar y elaborar, Es un trabajo, en cierta manera, bastante autobiográfico, sobre todo en su primera parte, de las dos o res que tendrá.

domingo, julio 29, 2001

A ver, aver.

Acabo de limpiarme el glande del semen que he expulsado tras masturbarme. Me he masturbado pensando en dos mujeres que vi anoche en un pub. Las tías estaban calientes y excitadas y se pusieron a bailar juntas. Mientras yo y otros la contemplábamos, otra amiga se nos acercó y nos informó, no sé por qué, de que las tías, sus amigas, tenían novio. Las tías se excitaron aún más y se dieron un sonoro beso en la boca. Luego, se alejaron la uno de la otra, como avergonzadas de lo que habían, hecho, de lo que habían estado sintendo. Era evidente que ambas deseaban practicarel sexo la una con la otra, y es también obvio que no lo hicieron acobardadas por sus prejuicios seniles.

Me doy cuenta de que mi futura independencia será más dura de lo que creo. Ayer, un primo mío, al que apenas veo, al que no conozco y me limito a saludar cuando lo veo, lo mismo que él ha hecho siempre conmigo, se acercó hasta mí y, en cierta manera, me riñó porque el otro día no dormí en casa y no avisé a nadie de ello. Mi hermano mayor también me pidió en cierta manera explicaciones de por qué había insultado a mis repugnantes padres. Por lo que veo, nadie entenderá que sienta un profundo rencor hacia mis padres, una abierta aversión y hasta repugnancia. Ellos consideran que tengo ciertas obligaciones para con mis familiares, del mismo modo que mis famialiares, según ellos, tienen ciertas obligaciones para conmigo. Entre otras, piensan que es mi obligación sentir afecto por mis padres, y no conciben que pueda suceder lo contrario, no admiten que suceda lo contrario. me exigen, en cierta forma, aparentar amor hacia mis padres, aparentar un respeto y un cariño que ni existren ni pueden existir. Seré yo el verdugo, el criminal, pero tendrán que joderse, porque no podrán cambiar mis sentimientos, mis pensamientos.

Siempre escribo, aquí, demasiado aprisa, sin cuidar la forma de mi expresión, y me doy cuenta de que descuido con exceso mi prosa. debo de procurar de ahora en adelante corregir un poco los 'post' que hago en este diario, debo de esmerarme un poco port lo menos. ya que no soy ordenado, dejo las cosas en cualquier sitio, y me importa un bledo la estética, tanto la de mi entorno físico como la mía propia, he de cuidar al menos mi presencia espiritual, ligüística.

sábado, julio 28, 2001

Es curioso, parádojico, irónico y demencial que la cárcel represente una institución, para mí, de libertad. Es uno de los pocos sitios donde se puede ser libre, cuando precisamente los idiotas que dirijen el cotarro pretenden que sea lo contrario. Me explico, yo opino que eres libre en la medida en que puedes disponer de tu tiempo a tu antojo sin tener que preocuparte por nada. Eso sucede en la cárcel, te encierran, te dan tres comidas al día y te dejan todo tu tiempo: puedes hacer lo que más te plazca, siempre que te ajustes a ciertos horarios de sueño y de comida. Es decifr, allí eres libre, todo lo libre que se puede llegar a ser en un mundo tan demencial y estúpido.

No me siento hoy bien, como casi siempre. Pienso en mi patética mi vida, en mi patético futuro, y me amargo con todo, me amargo por todo. ´creo que me iré a dar una vuelta, a tomar en tranquilidad, lejos de mis asquerosos padres (con quienes no he vuelto a discutir y no pretendo discutir nunca más), unas cuantas copas que me ayuden a diluir mi amargura, mi padecimiento.

La gente se pelea. Ayer presencié una pelea de unos cuantos niñatos estúpidos. Eso me ha hecho recordar unas cuantas peleas. En un par de ocasiones me han pegado un puñetazo sin venir a cuento, y en ambos casos no respondí a la agrseión, me limité a alejarme. Una vez, borracho como una cuba, insulté descaradamente a cuatro militares, duiciéndoles que todos los militares eran unos cerdos. Ellos no pegaron. En parte porque me tomaron por loco, en parte porque hubo quien salió en mi defensa. Podían haberme dado una buena paliza, aunque yo deseaba que me matasen. Otras vecews he sido yo el que ha contemplado demenciales riñas. He visto como pateaban a uno en la calle, he visto (casi) como apuñalaban a un tío, y he visto como se amenazaban con palos, botellas, navajas y con sus propios pies y puños muchos tipos que al final no llegaron a nada. casi nunca hice nada por evitar tales riñas, demostrando en cierta forma lo cobarde que soy. También vi una vez desde lejos a un cabrón pegarle con dureza y crueldad a una mujer. Yo salía de una discoteca de verano, y el tío, a unos cien metros de distancia, le daba patadas y puñetas a un ser indefenso y mucho más débil (y no sólo físicamente) que él.Yo escuchaba sus gritos de sufrimientio, escuchaba los del hombre asalvajado que la llamaba puta, mala puta. Al poco tiempo, ún coche se detuvo a su lado y de él se bajaron cuatro tipos que comenzaron a pegar al cabrón aquél. A ver si te metes, le decían, con los de tu tamaño, hijoputa. En aquellos momentgos, la mujer se levantó y, mientras trataba de detenerlos, les dijo a los que le pegaban a su agresopr que dejasen de pagar a su marido, por favor, que lo pegaran más, cabrones, dejadle en paz.

El mundo es una cloaca. Nunca me he sentido más humillado y degradado que en el pueblo en el que vivo. Es una cloaca que destila mierda eterna.

jueves, julio 26, 2001

Aún sigo vivo, aunque mi vida sólo sea un conjunto de despropósitos, de calamidades y de padecimientos. Sólo soy un esclavo que, a diferencia de los demás que, como yo, son siervos del capitalismo, es consciente de su detestable situación, ded la pobredumbre que es su vida.

domingo, julio 22, 2001

Soy un cabrón. Nunca he sido otra cosa. Nunca seré otra cosa.
Mis padres me hicieron sufrir mucho cunaod yo era un niño indefenso. Ahora que he crecido les guardo un profundo rencor que les demuestro en algunas ocasiones. Nunca los perdonaré. De alguna forma ahora sólo trato de tratarlos mal como forma de vengarme de ellos.
Necesito paz, paz para mi maldito espíritu. PAZ.
Querido diario: mi vida es un asco.
Ayer volví a discutir con mis padres. Mis discusiones con ellos cada vez son peores, cada vez son más fuertes, más duras; duras por mi parte, pues ya ha dejado de importarme guardar las formas con ellos, y los insulto sin escrúpulos, los amenazo sin miedo. Lo más seguro es que en septiembre comience a buscar alguna choza para alquilar, puede que lo haga antes, aunque también es posible que tarde más en hacerlo.
Odio a esa basura y a esa putra alcoholica que son mis padres, y estoy convencido de que no descansaré en paz hasta que estén muertos.
Hoy no quería escribir sobre ello, quería escribir sobre el capitalismo que exprime a los seres humanos, que los destruye alienándolos. Existen muchas formas distinta de esclavitud, y de la que se vale el capitalismo es una de las peores: es maliciosa, mezquina, y hace creer a la gente en su libertad, cuando en realidasd no lo son. Todos sabemos que hay un presunto movimiento antiglobalización, y ayer sin ir más lejos nos enteramos de que unos repugnantes policías italianos asesinaron a un joven que protestaba contra el sistema. Lo vimos en todos los telediarios, y apuesto a que muchos periodicos se vendieron gracias a esa noticias. Esa es la gran virtud del capitalismo, lo que lo hace indestructible, que aprovoche todo a su favor, incluso aquello que lo ataca lo acaba utilizando, aprovechando, y sacando partido y beneficios de ello. El che guevara es el símbolo de la lucha contra el capitalismo, y en los países capitalistas se venden camisetas, gorras, y otros muchos objetos gracias a ese icono. Las manifestaciones se convierten en noticias que venden periodicos, telediarios, etc., y lo que presuntamente es una protesta contra el sistema, se convierte en parte del sistema, lo fomenta, lo engorda.

El tiempo no va a mejorar, habrá más muertes, más calamidades, más desesperación.

Tendrías que aprender mucho de la civilización romana. Uno de sus lemas, escrito en sus monedas, era: Humanitas, Felicitas, Libertas.

jueves, julio 19, 2001

Hoy me siento feliz. no, feliz no es la palabra. Contento, hoy me siento contento. Considero que mi vida es una meirda, pero me siento contento porque trabajo con cierto ritmo en mi remodelada novela, porque empiezo a volver a creer en ella.

El Maradona y la Tribu: Un bar cualquier. El mAradona le pregunta al camarero cuántos litros de cerveza tenía el barril. Cincuenta, les responde el camarero. El maradona me mira fija y seriamente, y me pregunta: ¿Nos lo bebemos? No nos bebimos el barril, pero poco debió de faltar, porque agarramos una buena turca.

lunes, julio 16, 2001

En unos días se podrá clarificar algo sobre mi futuro, y me aterra la idea de que me tenga que quedar donde estoy. Me horroriza pensar en el tedio que me envolvería, la monotonía en la que caería, y la rutina que tendría que soportar, la rutina de una sociedad moralmente autosatisfecha. Aunque lo cierto es que no estaría mucho peor que ahora.

Hoy ha vuelto a vistarme la monja, la muy puta. Se acercó y comenzó a decirme lo de siempre: que ojalá me viese más veces allí, que ojalá me viera siempre. Me echo a temblar cada vez que la veo de entrar, sobre todo después de hoy. Hoy ya se ha pasado, se ha pasado mil lilómetros, y no exagero un pelo. La vieja, porque es vieja (si fuera joven otro gallo cantaría), se acercó y se puso a decirme que le gustaba mi pelado, que estaba muy bien vestido. Y, luego, dijo textualmente que era un muchacho muy hermoso. No me enfadé, a pesar de que me sentí incómodo y molesto, y le dije entre dientes que se equivocaba, que yo de hermoso no tenía nada, que por dentro estaba podrido. Y ella, de alguna manera, me oyó y me dijo que no hablara así, por dios, que no debía decir esas cosas (no sé si me oyó o creyó oír otras cosas, la verdad), y que ella rezaría por mí. No dije nada, por no empoeorar las cosas. Es increíble, pero es verdad. La puta monja ésa la ha tomado conmigo, y desteto la idea de volver a verla, de volver a soportar sus estupideces y sus manifestaciones de los deseos que ha reprimido a lo largo de su patética existencia.
Por favor, no vuelvas más, no reces por mí; olvídame mejor.

No existe nada más repugnante ni patético ni triste ni deprimente ni desesperante que mi propia vida. Aunque, eso sí, ahora que la escucho a lo lejos, la televisión se queda muy cerca, y basta sentarse unos minutos ante ella para morirse de asco, para sentir unos irrefrenables deseos de destruir el mundo.

Por cierto, he empezado a trabajar mi novela con renovado ánimo, con inusitada alegría. La transformaré, y ahora siento una agradable sensación que me impulsa a creer que la sacaré adelante.


domingo, julio 15, 2001

Me he pasado el fin de semana durmiendo y meditando. He dormido mucho, y he reflexionado amargamente mucho también sobre mi novela, sobre por qué no puedo continuarla, sobre por qué me cuesta tanto trabajo sentarme a trabajar en ella. Y ya sé por qué: porque no disfruto con ella, porque me aburre la historia. Voy a cambiarlo todo, y, si no me gustan los cambios, empezaré de nuevo, buscaré otra historia que contar. Esto significa que, puede decirse, voy a empezar otra vez de nuevo, la cuarta vez que empienzo desde el principio. Yo quería escribir algo hilarante a la vez que comprometido y crítico, algo tan bueno como La conjura de los necios, algo que hiciera reír a la vez que reflexionar, etc. Y me estoy desviando con esta novela, estoy haciendo algo serio, porque me resulta mucho más fácil dejar a un lado la comicidad para ganar verosimilitud y compromiso. Pero me he dado cuenta de que no puedo escribir nada serio, nada que no me haga disfrutar. Puede que nunca lo consiga (eso es lo más seguro), puede que ni siquiera sea capaz de acabar un texto mediocre, pero no puedo evitar tratar de hacer algo brillante, algo genial.

El Maradona y la Tribu: Capítulo 3: Que cuenta cuando el maradona salía con el cura. Dice la historia que hace unos años el cura, cuando aún era seminarista, y el maradona salían a emborracharse juntos, y al volver a sus casas pasaban por un callejón en donde ambos paraban a orinar. El maradona sin ningún disimulo se ponía a observar (y todas las veces hacía lo mismo) el miembro viril del seminarista, y, tras haberlo examinado, no podía evitar manifestar su opinión, diciendo: "Vaya mandano que tienes. Con esa herramienta yo no tendría ningún problema. Se la enseñaba a las tías, y se tirarían a por mí seguro. Con ese mandado puedes hacer que se corra hasta tu padre".

sábado, julio 14, 2001

Lo raro es que ayer no me emboraché, que hoy tampoco pienso hacerlo. Lo raro es que he echado hoy un vistazo a mi novela, la he trabajado un poco, y voy a imprimirla desde le principio para anotar las correcciones oportunas, los fragmentos a reescribir, los párrafos a suprimir, etc. Aunque la verdad es que tengo mal sabor de boca, porque mi novela amarga mi paladar. Es vulgar, patética, y tendré que trabajar mucho para mejorarla, para hacerla legible, y aun así seguirá siendo deleznable, seguirá sin merecer la pena el esfuerzo que realizo en elaborarla, el tiempo que dedicará un futuro e improbable idiota en leerla.

viernes, julio 13, 2001

El Maradona y la tribu.
Ayer estuve otra vez con el cura, y otra vez volvimos a hablar del maradona. Me dijo que deberían de escribir un libro sobre él, y que él titularía ese libro el Maradona y la Tribu. Me dijo también que escribiría ese libro en lenguaje cervantino. Capítulo uno (me dijo): de cómo el maradona se paró a preguntarle a una cabra el camino que debía de seguir. Capítulo dos: de cómo el maradona viajó con su vieja Lori más de cien kilómetros hasta llegar a un zona costera, donde se encontró con dos borrachos y cientos de mujeres que lo mandaron a tomar por culo. Capítulo tres: de cómo amaneció el maradona desnudo en el salón de su casa habiéndose dejado la puerta abierta, de modo que todo el que pasaba por la calle lo podía ver. Y así, me dijo el cura, continuaría escribiendo le libro. La verdad es que no me parece una mala idea, y tal vez adopte yo el lenguaje cervantino para contar las peripecias que he venido contando del maradona, aquí en este pobre y triste diario.

Ayer también vi una buena película. Los comediantes era su título, y me sorpendió gratamente. la película está bien hecha, con un guión interesante, una narración fluida, una producción cuidada. Demuestra un gra respeto y afecto por una profesión encomiable: la de los comediantes, humoristas, payasos. Una de las profesiones más respetables del mundo, incluso tal vez la única respetable. Merecen esos señores que la hicieron posible mi enhorabuena y mis elogios.

jueves, julio 12, 2001

Mi trabajo es una auténtica mierda. De las más olorosas y apestosas que nunca nadie puede llegar a imaginar. Todo está podrido, desde el principio hasta el final. La gente cree que es un buen trabajo, y me envidian, pero la verdad es que es uno de los peores que existen, uno de los peores que nadie pueda llegar a tener. Todos mis jefes son unos hijos de puta que sólo saben dedicarse a putearte. Y mientras más arriba están, mientras más arriba se creen, más te putean, más hijoputas son. Lo peor de todo es que tú no puedes hablar, nadie te escucha, y tienes que tragarte todas las mentiras que te digan (y todo lo que te dicen es mentira, dañino, malicioso, falso), sin tener la oportunidad de replicar. Son tan mezquinos, están tan podridos por dentro, que ni siquiera te ofrecen la posibilidad de expresarte, de explicarte, y te ves forzado, condenado como un esclavo, a tragarte lo que ellos quieran. Me pagan una miseria y me extrujan y me explotan como a una sabandija de lo más vulgar.
En muchas ocasiones he pensado en buscar otro trabajo, pero ya he dicho que soy perezoso y cobarde, y también sé que todos los trabajos son una mierda, que los jefes se dedican a exprimir sin contemplaciones a sus pobres e indefensos trabajadores. No obstante, dado mi bajo sueldo, puede que cuando se me acabe el contrato actual (y espero que se me acabe algún día, lo anhelo con todas mis fuerzas, que se reincoprore el enfermo que me cede gustosamente su asqueroso puesto), y esté unas semanas parado, trataré de buscarfme algún trabajo de comercial. Estar todo el día en la carretera es una idea que no me disgusta, e indudablemente el sueldo es mejor. Y si logro encontrar uno medianamente agradable, lo tomaré sin pestañear y mandaré a la mierda al banco que me esclaviza ahora, y a todos sus podridos directivos.

Todos los religiosos acérrimos son unos hijos de puta. TODOS. Todos los religiosos acérrimos deberían ed estar muertos, así dejarían respirar al resto de la humanidad.

Hace dos días vi gladiator y todavía estoy vomitando. Si las películas más clásicas sobre el sagrado imperio romano (con la penosa Ben Hur a la cabeza) eran pésimas y tergiversan imperdonablemente la realidad de la historia romana, Gladiator sencillamente destroza impunemente la imagen de lo que fue un grandioso imperio del que tendrían las sociedades contemporáneas mucho, muchísmo, que aprender. Debería de existir la pena de muerte para Ridley Scott y todos los cabrones e hijo de putas que se han prestado a trabajar en semejante crimen, porque la película en cuestión es un condenado crimen y todos los que han participado y engrosado sus bolsillos en tal calamidad son unos criminales, mucho peores que asesinos.

Dejemos las lamentaciones y vayamos con cosas agradables, aunque las coas agradables sean muy pocas. Hoy me he masturbado a gusto pensando en un tía jugasa y tierna que vi el otro sábado en un pub. estaba yo con algunos familiares y la mujer me miró en un par de ocasiones fija y descaradamente. Varios motivos, que resultarían largos de explicar, me retrayeron de acercarme a ella para entablñar una relación amistosa, o intentarlo por lo menos. El caso es que su imagen todavía está en mi memoria y hoy me ha servido para hacerme una paja a gusto.

domingo, julio 08, 2001

Hoy no quiero nada, no me apetece nada, ni follar o masturbarme, si quiera.
Debería de ponerme ahora mismo a trabajar en mi novela, pero lo más probable es que no lo haga, que pierda la tarde haciendo nada.
Estoy decaído, deprimido, falto de sueño, y con un poco de resaca, no mucho, si se tiene en cuenta que me he emborrachado los tres últimos días: jueves, viernes, sábado.

El maradona una vez rompió el ascensor de su bloque de viviendas. Se emborrachó y arrancó los cables del panel de control. Todos sus vecinos lo supieron, y le hicieron pagar la reparación de su bolsillo, ganándose además el siempre confortable desprecio de los que vivían en las viviendas cercanas.

sábado, julio 07, 2001

Muchas son las cosa que quiero hoy escupir, sacar de mis entrañas.
Ayer me emborraché con el chicote y la señorita doubfire, hoy ambos están muertos, he podido comprobarlo por mí mismo. Fue una buena borrachera, y me divertí de lo lindo, primero vomitando yo en el water de los chitos, luego vuiendo vomitar al chicote en el mismo antro, pero no en el water, como yo, sino al lado de la barra, junto a una máquina tragaperras.
Antes de ayer también me emborraché, y fue todavía mejor. Estuve con el cura, y nos hartamos los dos de pelotazos. El cura, un sacerdote de verdad, aunque muy peculiar, se hartó hasta tal punto que en un momento dado le entró una neura y se convenció a sí mismo de que una mujer joven y bella, que estaba en el local, no le quitaba el ojo de encima. Yo le dije; bueno, muy bien, si tú lo dices será verdad, y me fui a mear al lavabo (ya saben que yo meo siempre, desde hace unas semanas, en el lavabo). Cuando salgo me lo encuentro hablando con la tía, pero no mantenían una conversación nada normal. Por lo que vi, la tía trataba de explicarle y de convencer al cura que ella no lo había mirado, ni siquiera rozado como él decía. Estuvieron discutiendo un rato, y al final acabó tomando por ciertas las palabras de la mujer. No pasó a mayores y nos fuimos de allí a otro pub, a tomar más copas. Fue en ese otro pub donde una varita mágica iluminó al sacerdote y se le ocurrió un plan fabuloso. Cuando me den las vacaciones, me dijo, vamos a ir a buscar al Maradona, a hacerle una visita sorpresa. No sabemos donde vive (sólo la ciudad), tampoco sabemos si nos hablará cuando nos vea o nos ignorará o pretenderá pegarnos oescupirnos en la cara. El Maradona es capaz de todo eso y de mucho más. No sabemos tampoco si daremos con él, decía el cura, pero iremos a buscarlo, a la aventura. Me pondré, decía, mi sotana para poder entrar en los hospitales (el Maradona trabaja como celador en algún hospital de la ciudad donde vive) y así daremos con él. Y si no damos con él, pues mejor, nos vemborrachamos los dos y a tomar por culo.
Me gusta ese plan, me encanta, y VAMOS A IR A BUSCAR AL SEÑOR MARADONA. Es hoy para mí sólo un recuerdo, pero haré, haremos, que sea algo más, una excusa cuando menos para divertirnos.

¿No lo he dicho ya?
ESTAMOS TODOS AQUÍ SOLOS Y MUERTOS.

miércoles, julio 04, 2001

Varias cosas:

Llevo unos días observando con prismáticos a unos habitantes de un piso de enfrente. Observo a las mujeres preparar la cena, y a la familia al completo devorarla en la mesa. Observo a las mujeres frelos platos, a los hijos meterse en sus habitaciones a ver la televisión, a los maridos despatarrase en el sofá con el mando en la mano para elegir el peor canal posible. Todo lo que he visto me ha aburrido hasta hacerme llorar, ya que he podido comprobar lo patéticas que son las vidas de los demás, ya que puedo reafirmar lo patéticas que resultan TODAS nuestras vidas.

Hoy me han hecho una pregunta de lo más estúpida: ¿Cómo has dormido? Poco y mal, me vi obligado a responder, poco y mal, como siempre. Ahora es verano y las cotorras de mi vecindad salen al fresquito a cotillear, y no lo hacen susurrando precisamente, sino que gritan a los cuatro vientos lo que consideran inconfesables secretos, imperdonables pecados, atrocidades imposibles. No son más que tonterías, por supuesto, pero son tonterías que me veo obligadoa oír y me impiden dormir. Para colmo de males, a dos niñatos de mierda, un niño y una niña que se tendrán por novios el uno para el otro, y que estarán de vacaciones, esperando reiniciar sus estudios para seguir siendo los necios que son, o para serlos aún más, si es que se creen lo que les dicen, a estos dos niñatos les ha dado por reunirse debajo de mi ventana (duermo en un primer piso), a eso de las una de la mañana o más, cuando las cotorras ya se ahan acostados, y allí debajo se ponen a hablar y a reírse, a descojonarse con las estupideces más grandes y escandalosas que se pueden imaginar. Se dicen, hola, y se ríen. es increíble. Si no fuera el cobarde que soy bajaría y los pondría en su sitiom, los mandaría a la mierda, o al cementerio, como al Bellota, o al campo, a molestar (a matarlos, realmente) a los pobres animalitos del bosque.

Un rumor se ha levantado hoy sobre mí. Puede que pronto me sustiuyan, se reincorpore el tipo al que yo sustituyo (que se supon´`ia no volvería) y me quede en el paro unas semanas, esperando un nuevo destino, que probablemente llegaría. esto me alegra por muchos motivos, y también me acojona por otros motivos que explicaré cuando tenga un poco más de tiempo y cuando el rumor se confirme.

Soy un vago, y hace ya un par de semanas que no toco mi novela. Deberían ed condenarme, de meterme en la cárcel para siempre por ser tan perezoso, por ser tan cobarde.